Diego Fischer le ganó a Zíngaros

 

En la tarde del lunes, y tras un litigio que duró más de tres años, la Justicia emitió un fallo favorable a Diego Fischer en la querella que este presentara contra Ariel «Pinocho» Sosa, director responsable de los Zíngaros, y a su letrista, Marcelo Vilariño.

Los carnavaleros deberán pagarle al autor 18.000 pesos, además de una suma equivalente a ocho veces lo recaudado durante el Carnaval de 2016, por tomar sin permiso pasajes de su libro «Al encuentro de las tres Marías», en la parodia sobre la poeta Juana de Ibarbourou.

En diálogo con Montevideo Portal, Fischer subrayó que el fallo «es histórico» y «respalda por sobre todas las cosas los derechos de autor de los escritores, de los compositores, de todos los que hacemos de la tarea creativa nuestra forma de vida».

Para el escritor, el dictamen «marca un antes y un después». Y si bien es una sentencia en primera instancia y puede ser apelada, Fischer entiende que se trata de un fallo «contundente», y de quedar firme, dejará muy claras las reglas del juego.

«Se va a tener que pedir autorización a los autores para usar sus textos», algo que hasta ahora no ocurría, dado que existía «una suerte de patente de corso» que convertía la literatura en una especie de bufete gratis.

«A partir de esta sentencia, algunos letristas de carnaval -no todos- que hacían de esto un hábito, se lo pensarán dos veces antes de robar el trabajo de otra persona».

 

Asimismo, destaca el trabajo hecho por sus abogados, quienes «trabajaron muchísimo» en un expediente que cuenta con más de 1.300 fojas. Además, resalta las conclusiones de un peritaje encomendado a la Academia Nacional de Letras. Dicha pericia «fue encargado por los demandados, no por nosotros», pero su resolución fortaleció notablemente la postura del escritor.

«Las dos peritas que trabajaron el caso arribaron a dos conclusiones muy importantes. Una es que este conjunto de carnaval no parodio la vida de Juana de Ibarbourou, sino mi libro ‘Al encuentro de las Tres Marías’. La otra es que todo lo que esta en la parodia, está en mi libro».

Así, la obra de Fischer habría sido el insumo único y exclusivo utilizado por Zíngaros para componer su parodia.

Satisfecho con la sentencia, Fischer recuerda que «hubo una apropiación indebida» de su trabajo, pero también algo más. «Se tergiversó ese trabajo, se lucró con él, y como si esto no bastara, después se salió en todos los medios a insultarme y desprestigiarme».

«Lo que yo rescato es que hay una victoria judicial, un fallo muy contundente», que, en opinión del autor, deja un claro mensaje: «no se puede nadar por la vida robando el trabajo ajeno, destrozándolo y luego burlarse de su creador».

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