Olesker se despidió del Cuesta Duarte antes de asumir en el Senado

El economista Daniel Olesker, unas horas antes de asumir su banca en el Senado de la República, se despidió de sus compañeros del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT a través de una carta en la que repasa 35 años de trabajo junto al movimiento sindical.

En su texto, Olesker recorre espacios de la memoria personal y colectiva, reconociendo y agradeciendo el aporte de compañeros y compañeras de ruta.

Daniel Olesker es el único Senador por el Partido Socialista, que contaba en la anterior legislatura con Mónica Xavier y Daisy Tourné.

Aquí la carta completa:

Hasta siempre compañeras y compañeros

El pasado viernes 14 fue mi último día de trabajo en el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT. Este trabajo bajo diferentes modalidades comenzó en 1983 y descontando los 10 años en el gobierno y el año y medio en la maestría en el exterior, fueron 25 años de trabajo con los sectores trabajadores. 

Empezó cuando al salir de la cárcel un grupo de jóvenes economistas descontentos con la formación que recibían en la Facultad habían decidido conformarse como grupo (ESECU; Estudios Económicos del Uruguay). Entre ellos estaban Adrián Fernández, Mariella Torello; Alicia Failde; Fernando Lorenzo, Álvaro Correa, Luis Porto, Sergio Miltnisky; Nelson Noya acompañados con compañeros de antes de Facultad como Alfonso Lema y Jorge Rodríguez. Y al salir me invitaron a dar una mano. Más allá de las preocupaciones académicas el grupo quería incidir en la sociedad y particularmente en el naciente Plenario Intersindical de Trabajadores. A partir de mi amistad con Víctor Semproni, se dio el vinculo con el Plenario y desde allí comenzó mi trabajo permanente con el movimiento sindical.

Recuerdo particularmente un trabajo que se nos encomendó y que el grupo me designó junto a Mariela y Alicia a hacerlo para asesorar sobre la plataforma salarial. Recuerdo hasta hoy; eran 4 mil pesos (120 dólares) de partida fija para todos los trabajadores priorizando entonces ya a los que ganaban menos.

Carlitos Pereira, Richard Read, Andrés Toriani, Juan Carlos Asencio, Juan Pedro Ciganda, Lalo Fernández Secco eran algunos de los  miembros de aquel primer secretariado del PIT.

Recuerdo también que explicábamos a los compañeros que el periodo de ajuste salarial era muy importante porque mientras los precios crecían mes a mes el salario solo se ajustaba cada tanto tiempo y dibujamos este esquema. Uno de ellos dijo: son como triangulitos y desde allí hasta hoy esa perdida por los ritmos distintos de evolución de salarios y precios se llaman triángulos en el movimiento sindical.

El trabajo tuvo continuidad después con la conformación en CIEDUR del Departamento de Asesoramiento Técnico Económico y Social (DATES) en que me tocó trabajar con Jorge Notario, Juan Manuel Rodríguez, Luis Stolovich, Luis Porto, Guillermo Pomi y  Ángel Rocha, entre otros.

Ya más adelante, el PIT-CNT conformó su propia comisión económica en la que participé con Juan Manuel, Luis Stolovich, Luis Porto, Miguel Carrió y Graciela Romitti,  entre otros. En ese momento la responsabilidad era del sindicato de transporte y nuestro jefe el Fleco Silvano.

Y finalmente en 1994 se constituyó el Cuesta Duarte y en 1996 Hugo Bianchi de la UNTMRA que en ese momento tenía la responsabilidad de los temas económicos me ofreció la dirección del Instituto.

Recuerdo que me dijo “no hay plata” y mi respuesta fue “vamo arriba”. Le propuse convocar al trabajo de apoyo honorario de estudiantes de Facultad y me dijo que le parecía bien.

Resultado de ello más de 100 estudiantes vinieron a la convocatoria, armamos grupo de trabajo y comenzó esta etapa del Cuesta y muchos de estos compañeros quedaron luego en el Instituto, algunos hasta hoy.

Una etapa muy linda en mi vida. Mucho trabajo en el central y en muchos sindicatos y federaciones y en varias comisiones centrales entre ellas en la de integración regional y en la de Empleo, desde donde surgió hacer 25 años mi relación con Alicia.

Y un contexto de pocos recursos, de debilidad ante la andanada neoliberal y tantas cosas que consolidaron la fraternidad y la solidaridad entre nosotros.

Un recuerdo que quizás a todos nos une. el de Rolo, el conserje de la central. Un hombre gruñón y malhumorado, pero siempre dando una mano y conmigo un ser particularmente sensible y amigo.

Quizás lo más significativo de esta etapa fue el Informe de Coyuntura que pasó a ser una referencia junto al de consultoras, en el debate público. Su presentación fue hecha por políticos, economistas, cientistas políticos de los más diversos.

Un trabajo de caracterización de la clase trabajadora a fines de los 90 y trabajos muy variados sobre el mercado de trabajo, compusieron las cosas que aportamos en ese periodo.

Los años duros del modelo LACE (Liberal, Aperturista, Concentrador y Excluyente) fueron seguidos por años más duros aún con la crisis de 1999 a 2003. La crisis financiera, la debacle del sistema mutual, la crisis del empleo, la caída del salario real, las rendiciones de cuentas de gasto cero, formaron parte del trajín de los sindicatos y sus asesores de aquellos años.

Muchos aportaron en muy diversas áreas de trabajo. Otros permanecieron en la mirada global. Paola Azar, Jorge Molinari, Alejandra Picco, Verónica Durán, Paula Pellegrino y una enorme cantidad de compañeros para lo que basta leer el detalle de los participantes en la  veintena de informes de coyuntura que elaboramos.

Después un impasse de 10 años en los que me tocó estar en el gobierno siendo Ministro de Salud y de Desarrollo Social. Siempre cuento que los famosos “circulitos” que componen el seguro nacional de salud los propuse y aprobamos primero en el congreso de la FUS del hotel del Lago en 2001. Y también formo parte de la propuesta de la convención médica de 2004.

Por eso siento (si fue así solo los trabajadores podrán decirlo) que en estos 10 años en el desarrollo de políticas públicas puse todo mi empeño por mantener mis ideas en pos de la calidad de vida de la clase trabajadora.

Y al dejar el gobierno en 2015 no había nada más natural que volver al Cuesta. Agradezco a todos los compañeros de la central que 10 años después entendieron también ellos que era un destino natural. Particularmente a mi amigo Milton Castellanos director del Cuesta, que empujó esta vuelta y a Fernando Pereira que en nuestro primer encuentro me dijo: “obvio que volvés ¿no? Tu lugar sigue allí”.

Y allí estuve estos 5 años; con un equipo genial, con compañeros que me recibieron con muchas ganas desde Alejandra Picco  la coordinadora del área económica, que ya estaba en mis últimos años y todos los compañeros del área de investigación mas el resto del Instituto. Y otra vez el trabajo con la central, con muchos sindicatos mano a mano, con los viejos amores y esta vez muy metido en el sector público con un lindo trabajo en el departamento de estatales que dirigían Joselo López y el Caballo López.

Son entonces 37 años desde aquel primer momento y 25 años de trabajo a full. Y quizás ahora no haya una vuelta (nunca se sabe) pero aunque la haya, siento que necesito escribir esta despedida. Decirle a los compañeros y compañeras trabajadoras que trabajar para el movimiento de los trabajadores ha sido mi gran opción de vida. Que lo he hecho con alegría, con compromiso y con muchas ganas.

Aquí tengo a una gran parte de mis mejores amigos, un testigo de casamiento que fue el Negro Castillo, recuerdos imborrables de larga horas de lucha y organización, y sobre todo, la convicción de que el camino emprendido en 1983 valió la pena.

En estos más de 30 años, muchos compañeros han pasado por el movimiento sindical compartiendo negociaciones, lucha callejera, discusiones, mesas representativas de muchas horas y comisiones de trabajo. Y en esos años para mí, para mi vida, para mi formación la figura señera fue Pepe D’Elía, un referente ineludible en nuestro pensamiento y acción. También para él es esta carta.

Y quizás valga, después de esta carta anecdótica, recopiladora, con mucho de afectividad y emoción, terminar con una reflexión más conceptual.

La sociedad capitalista es esencialmente una sociedad desigual, en lo económico, en el poder y en la construcción de hegemonía y conocimiento.

Por ello, yo considero que quienes tenemos la posibilidad de estudiar, de acceder a la Universidad, de poder construir un pensamiento global, nos vemos en la obligación de socializar esos conocimientos al servicio de quienes no pueden acceder a él y contribuir a una sociedad más igualitaria. Gramsci nos llamaba intelectuales orgánicos de la clase en la que no nacimos.

Y desde siempre, pero con claridad después de aquel primer contacto en 1983 tuve claro que mi vida, mi profesión de economista, mis conocimientos tenían que estar al servicio de la clase trabajadora y la mejor manera de hacerlo era a través de los sindicatos.

Espero haberlo hecho cumpliendo las expectativas de los compañeros y las compañeras trabajadoras.

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