Alimentarse en el más amplio concepto: Bibliotecas itinerantes acercan cientos de libros a las populares

La angustia no afloja, las soluciones se dilatan, la esperanza permanece. Mientras  miles de uruguayos se ven obligados a  concurrir para por lo menos un plato diario de comida caliente, a una olla popular, que se sostiene gracias a la solidaridad de los compatriotas comprometidos que a través de los sindicatos o las organizaciones barriales, deportivas, incluso de iniciativas individuales, las sostienen.

Los uruguayos llegan a comer pero les espera una caricia solidaria y esperanzadora ya que tienen la oportunidad de llevarse un libro, y después de hacerlo suyo con su lectura devolverlo, para que otra persona pueda  también disfrutarlo.

Unas 80 ollas populares atendidas, cerca de 4.000 libros circulando y más de 16.000 personas alcanzadas. Son algunas cifras de las Bibliotecas Itinerantes.

Este miércoles 26 de mayo se celebró  el Día Nacional del Libro, en un contexto tan o más complicado que un año atrás. la Intendencia de Montevideo, cuyas bibliotecas siguen estando cerradas al público, apuesta a acercar los libros en calidad de préstamo a quienes concurren a las ollas populares.

A mediados de abril del año 2020, se puso en marcha el proyecto “Bibliotecas Itinerantes”, impulsado por el Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo, en el marco del programa Montevideo Ciudad Creativa Literaria de la Unesco, dependiendo en su instrumentación del Servicio de Bibliotecas y Letras.

Desde entonces se contabilizan unas 80 ollas populares atendidas, con unos 4.000 libros de diversos autores y características, alcanzando a más de 16.000 personas.

La olla popular que recibe los libros, autogestiona cada biblioteca. Mensualmente, los libros se renuevan, retirándose los que hayan sido devueltos para ser colocados en cuarentena (durante 15 días). El equipo de trabajo de las Bibliotecas Itinerantes sale todas las semanas a visitar las ollas populares, trabajando por zonas. Su base de operaciones está ubicada en el Subsuelo del Castillo del Parque Rodó, en donde se reciben y clasifican los libros nuevos y las donaciones, y donde se colocan los libros en cuarentena devueltos en las ollas.

 Allí se arman las Bibliotecas Itinerantes, tanto las que van por primera vez, como las cajas con reposiciones.

Una iniciativa institucional que apuesta a proveer de contenido las horas entre alimentos sólidos, la esperanza también necesita  de estos alimentos en soporte gráfico.

L.F

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