Declaración final del congreso del Frente Amplio

Declaración final del VII Congreso del Frente Amplio 5 de febrero de 1971/50 años de unidad

Hace 50 años, fruto de un largo proceso de unidad de los sectores populares, un grupo de mujeres y hombres fue capaz de cristalizar una gesta que cambió la política del país: fundar el Frente Amplio. No han sido 50 años cualquiera. Han sido 50 años de alegrías y tristezas, de unidad política, de lucha y acción permanente.

Hoy, más de 1200 representantes de Comités de Base del Frente Amplio de todo el país y el exterior hemos finalizado nuestras deliberaciones y tomado decisiones luego de un largo proceso de intercambio.

Lo hicimos con enorme satisfacción. Este encuentro representa una de las expresiones más notables de una fuerza política viva, activa y movilizada que hace de la participación una seña de identidad y prefigura la sociedad que queremos construir.

El diálogo desde distintos puntos de vista, la discusión y el debate franco entre compañeros y compañeras para arribar luego a una síntesis, consolida la unidad en la diversidad y es la base de nuestra acción.

Es otra demostración más de la fortaleza de una fuerza profundamente democrática que en el contexto de una pandemia global ha sido capaz de concretar, junto con el movimiento social, la enorme gesta de recolectar 800.000 firmas.

El actual contexto internacional, regional y nacional marca elementos que no podemos ignorar. La hegemonía global de los EEUU y sus aliados militares, se ve amenazada por la aparición de un mundo multipolar con nuevos actores, sin que la institucionalidad mundial sea capaz de asegurar una gobernanza a escala humana, efectiva y justa. El mundo enfrenta enormes desafíos ambientales que los modelos económicos actuales no hacen más que agravar. En la región se suman factores de preocupación por el surgimiento de nuevas derechas y movimientos conservadores que atacan las conquistas sociales y hasta la propia institucionalidad democrática. La pandemia ha puesto en evidencia las dificultades de la sociedad global para enfrentar sus consecuencias más injustas y ha profundizado las desigualdades entre naciones y personas.

En nuestro país vivimos bajo un gobierno de derecha, de orientación neoliberal, restaurador y regresivo, con impactos negativos en lo económico, lo social y lo cultural. En lo económico, sólo favorece a sectores concentrados de la economía -los “malla oro”- mientras ha puesto el centro en el equilibrio fiscal, regateando la inversión y el gasto social, ignorando la tendencia mundial a invertir para afrontar las consecuencias de la pandemia. Acompaña a esas acciones, una embestida contra el Estado para llevarlo a su mínima expresión, una negación hacia la principal fuerza política y una intolerancia hacia los movimientos sociales que corre el riesgo de erosionar la calidad democrática. La aprobación de la LUC es el indicador más claro de esta orientación. Esa concepción del Estado está llevando a un manejo poco transparente de la cosa pública y una entrega de la soberanía en aspectos específicos, como el caso del Puerto de Montevideo. Una actitud atenta y la acción política permanente del Frente Amplio deben enfrentar esas decisiones de manera organizada y decidida.

El Congreso reconoce y valora profundamente los enormes cambios positivos experimentados por la sociedad uruguaya durante quince años de gobierno del Frente Amplio. Los triunfos electorales permitieron desarrollar gobiernos e implementar políticas públicas que mejoraron la calidad de la vida de la población en diferentes aspectos de la vida económica y social, así como generar una potente agenda de derechos que amplió las libertades para toda la población. El actual gobierno recibió el 1º. de marzo de 2020 un país inocultablemente mejor que el que recibió el Frente Amplio quince años atrás.

Junto a esto, el Frente Amplio asume las metas que no pudo cumplir, los errores que pudo cometer y los desafíos que plantea la realidad actual, con los énfasis que se plantearon en este Congreso.

Pero es necesario asumir que mientras eso ocurría, la centralidad de la tarea de gobierno fue debilitando el funcionamiento orgánico de la fuerza política y la relación con actores sociales y la población en general. Se presentaron dificultades en el funcionamiento orgánico y en la articulación política, que no siempre pudieron ser resueltos y que presentan desafíos que deben ser asumidos.

Considerando estos elementos de balance y autocrítica y evaluando la etapa histórica y la coyuntura que transitamos, el Frente Amplio se plantea como tareas principales: fortalecer su estructura, mejorar su dinámica de funcionamiento, incrementar el diálogo, intercambio y articulación con otros actores sociales impulsores de un proyecto de cambio y continuar en la tarea permanente de conocer, analizar e interpretar la sociedad uruguaya actual.

Esos procesos deberán confluir en un programa político de transformaciones que sea capaz de convocar grandes mayorías nacionales hacia una sociedad más democrática, más justa y más integrada. Ese proyecto debe buscar superar el modelo productivo actual, atender principalmente a las desigualdades existentes considerando la distribución de la riqueza y la reorganización del trabajo productivo y reproductivo que recae en las mujeres, buscar eliminar los efectos negativos del COVID, considerar especialmente los temas ambientales y su vínculo con el desarrollo económico sostenible, estimular la generación de conocimiento considerando especialmente la revolución digital y trabajar en el campo de los valores para revertir el individualismo imperante en la sociedad, sin olvidar nuestro compromiso permanente con memoria, verdad y justicia.

Para honrar sus principios y valores, el Frente Amplio debe asegurar la incorporación efectiva a su estructura y su dinámica con formas adecuadas de representación de género, generaciones, identidades y territorios. Entre otras cosas, ello supone alcanzar una efectiva paridad, una representación adecuada de los diferentes territorios y en particular del interior del país, y la inclusión de las generaciones más jóvenes en la conducción de la fuerza política. De la misma manera, debe atender como corresponde el despliegue de los Comités de Base, cuya importancia se vio demostrada en etapas como la dinamización de la campaña en 2019 y la pasada recolección de firmas. Ese despliegue debe realizarse asegurando los recursos y apoyos necesarios para su desarrollo equitativo y el ejercicio real de su participación en la toma de decisiones, así como implementando la formación política permanente de los y las militantes. La fuerza política también necesita adecuar su comunicación interna y externa, e incorporar los desafíos que presentan las nuevas tecnologías de la información y los cambios en los estilos de vida a su estructura y funcionamiento.

El Congreso manifiesta su total respaldo a los gobiernos departamentales del Frente Amplio en Montevideo, Canelones y Salto encabezados por los compañeros/as Carolina Cosse, Yamandú Orsi y Andrés Lima y al trabajo de nuestras compañeras y compañeros en las Juntas Departamentales y los Concejos Municipales de todo el país.

Asimismo, convoca a las y los adherentes de todo el país a participar en la elección de las nuevas autoridades del Frente Amplio el próximo 5 de diciembre.

Llamamos a redoblar los esfuerzos, junto a movimientos sociales, ciudadanas y ciudadanos comprometidos con la calidad democrática y todo el pueblo uruguayo, para afrontar una instancia histórica: la anulación de los 135 artículos más negativos de la LUC. Como desde el comienzo de ese proceso esa causa nos tendrá junto a ellos, movilizados y recorriendo el país a lo largo y a lo ancho, demostrando nuestro compromiso con la democracia uruguaya y con la victoria en el próximo referéndum. Sin duda alguna, esta victoria representará un cambio cualitativo en el escenario político nacional. Comprometemos todos nuestros esfuerzos al voto por el Sí para alcanzar un triunfo contundente.

A cincuenta años de su fundación y de nuestro primer Congreso, reafirmamos la vigencia de esta herramienta política creada en 1971 como una genuina expresión de transformación popular y progresista de nuestra sociedad.

Como dijo nuestro líder histórico, el Gral. Líber Seregni, el 26 de marzo de 1971: “Es por esto que el Frente Amplio no es una simple suma de partidos y de grupos; es la nueva conciencia que levantará un nuevo Uruguay. Aquí está el pueblo, que no ha perdido la fe ni en sí mismo ni en el destino del país. Nunca se abrió un cauce tan ancho para la unidad popular como en estos momentos. Nunca, salvo con Artigas.”… “Porque es el pueblo oriental el que emprende el camino hacia su futuro y nadie ni nada detiene a un pueblo decidido, consciente, seguro que sabe lo que quiere y sabe a dónde va.”

Por 50 años más de transformaciones en unidad, por el Sí para anular los 135 artículos de la LUC, ¡Viva el Frente Amplio! ¡Viva el Uruguay!

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