La UE asfixia a su propia población con las sanciones a Rusia

El gigante gasístico ruso Gazprom ha declarado este miércoles que le resulta imposible devolver la turbina 073 a la estación de compresión de Portovaya, debido a las sanciones impuestas por Canadá, la Unión Europea y Reino Unido, así como a «la discrepancia entre la situación actual y las obligaciones contractuales por parte de Siemens».

La situación plantea una inminente crisis energética, que ya ha obligado a varios países de la UE a adoptar agresivas medidas de control del uso de la energía, además de disparar las tarifas del servicio, lo que en resumidas cuentas, hace que la población europea pague de su bolsillo las sanciones contra Rusia.

Las reparaciones de la turbina de Siemens tuvieron lugar en Canadá, después de lo cual la unidad fue enviada a Alemania. Debido a la ausencia de la pieza en Portovaya, Gazprom no puede enviar gas por Nord Stream 1 en su totalidad y se vio obligado a reducir la capacidad del suministro hasta el 40 % a mediados de junio.

El portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov, dijo que las dificultades relacionadas con el cumplimiento del suministro de gas a través de Nord Stream 1 comenzaron debido a las sanciones y que Gazprom no puede hacer nada al respecto. 

El vicepresidente de la compañía, Vitali Markélov, ya había explicado que las restricciones impuestas prohíben el envío, la entrega, la venta y la exportación de motores de turbina para su uso en Rusia. En estas condiciones, se necesita un permiso oficial de las autoridades de la UE y del Reino Unido para la reparación y mantenimiento técnico «de todos los motores que se usan en la estación de compresión de Portovaya».

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